DOMINGO XVII DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO A
Domingo 26 de julio de 2026
PRIMERA LECTURA:
Lectura del primer libro de los
Reyes.
En aquellos días, el Señor se
apareció de noche en sueños a Salomón y le dijo: «Pídeme lo que deseas que te
dé». Salomón respondió: «Señor mi Dios: Tú has hecho rey a tu siervo en lugar
de David mi padre, pero yo soy un muchacho joven y no sé por dónde empezar o
terminar. Tu siervo está en medio de tu pueblo, el que tú te elegiste, un
pueblo tan numeroso que no se puede contar ni calcular. Concede, pues, a tu
siervo, un corazón atento para juzgar a tu pueblo y discernir entre el bien y
el mal. Pues, cierto, ¿quién podrá hacer justicia a este pueblo tuyo tan
inmenso?». Agradó al Señor esta súplica de Salomón. Entonces le dijo Dios: «Por
haberme pedido esto y no una vida larga o riquezas para ti, por no haberme
pedido la vida de tus enemigos sino inteligencia para atender a la justicia, yo
obraré según tu palabra: te concedo, pues, un corazón sabio e inteligente, como
no ha habido antes de ti ni surgirá otro igual después de ti».
Palabra de Dios.
SALMO:
"¡Cuánto amo tu ley, Señor!”
(Salmo 118)
R. ¡Cuánto amo tu ley, Señor!
V. Mi porción es el Señor; he resuelto guardar
tus palabras. Más estimo yo la ley de tu boca que miles de monedas de oro y
plata. /R
V. Que tu bondad me consuele, según la promesa
hecha a tu siervo; cuando me alcance tu compasión, viviré, y tu ley será mi
delicia. /R
V. Yo amo tus mandatos más que el oro purísimo; por
eso aprecio tus decretos y detesto el camino de la mentira. /R
V. Tus preceptos son admirables, por eso los
guarda mi alma; la explicación de tus palabras ilumina, da inteligencia a los
ignorantes. /R.
SEGUNDA LECTURA:
Lectura de la carta del apóstol
san Pablo a los Romanos.
Hermanos: Sabemos que a los que
aman a Dios todo les sirve para el bien; a los cuales ha llamado conforme a su
designio. Porque a los que había conocido de antemano los predestinó a
reproducir la imagen de su Hijo, para que él fuera el primogénito entre muchos
hermanos. Y a los que predestinó, los llamó; a los que llamó, los justificó; a
los que justificó, los glorificó.
Palabra de Dios.
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. Bendito seas, Padre, Señor del cielo y de la
tierra, porque has revelado los misterios del reino a los pequeños.
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
EVANGELIO:
"Vende todo lo que tiene y
compra el campo” (Mateo 13, 44-52)
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Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
En aquel tiempo, dijo Jesús a la
gente: «El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el
que lo encuentra, lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo
que tiene y compra el campo. El reino de los cielos se parece también a un
comerciante de perlas finas, que al encontrar una de gran valor se va a vender
todo lo que tiene y la compra. El reino de los cielos se parece también a la
red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la
arrastran a la orilla, se sientan y reúnen los buenos en cestos y los malos los
tiran. Lo mismo sucederá al final de los tiempos: saldrán los ángeles,
separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno de fuego. Allí será
el llanto y el rechinar de dientes. ¿Habéis entendido todo esto?». Ellos le
responden: «Sí». Él les dijo: «Pues bien, un escriba que se ha hecho discípulo
del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando de su tesoro
lo nuevo y lo antiguo».
Palabra del Señor.
EXPERIENCIA
INMERSIVA
VER. –
Desde hace unos años, cuando vas
a ver una exposición, o a un restaurante, o a ver un espectáculo, se han puesto
de moda las ‘experiencias inmersivas’. Mediante olores, sonidos, imágenes… se
procura que la persona no sea un simple espectador o consumidor, sino que se
sienta formando parte de lo que se le ofrece, que pueda interactuar, y que le
deje un recuerdo más profundo.
JUZGAR. –
Desde hace varios domingos
estamos escuchando en el Evangelio diferentes parábolas. Una parábola es un
recurso para transmitir una enseñanza, no a base de conceptos y definiciones
teóricas, sino construyendo una narración en la cual los personajes y otros elementos
se utilizan para transmitir esa enseñanza. Jesús utilizó mucho las parábolas en
su predicación. Podemos decir que Jesús, como Maestro, no quiere simplemente
transmitir ideas y pensamientos, sino que quiere ofrecer a sus oyentes una
‘experiencia inmersiva’, proponiéndoles ejemplos y situaciones que forman parte
de su vida cotidiana, de su trabajo, de su vida familiar, de sus celebraciones,
de lo que ellos conocen y experimentan.
Así, hemos escuchado la parábola
del sembrador, la del trigo y la cizaña, la del grano de mostaza, la de la
levadura… Y hoy hemos escuchado otras parábolas muy conocidas: la del tesoro
escondido, la de la perla de gran valor, la de la red que recoge toda clase de
peces y luego se van escogiendo, la del padre de familia que va sacando lo
nuevo y lo antiguo… Estas imágenes y actividades permitían a quienes escuchaban
a Jesús sentirse inmersos en la narración, que formaban parte de la misma y,
por eso mismo, descubrían mejor la verdad de fe que Jesús les transmitía.
Seguramente nosotros, que somos ‘urbanitas’, no vemos estos ejemplos como algo
que forma parte de nuestra vida cotidiana, pero eso no significa que no podamos
vivir también una ‘experiencia inmersiva’ y descubrir mejor la enseñanza que
Jesús nos quiere transmitir, para llevarla a la práctica.
Con la parábola del sembrador,
podemos identificarnos con él, pensando en las veces que hemos procurado educar
y acompañar en la fe, y la escasez de frutos; o podemos identificarnos con
alguno de los tipos de tierra, pensando en cómo acogemos la Palabra de Dios.
Con la del trigo y la cizaña,
podemos tener presente las veces que, en nosotros mismos o en otras personas,
situaciones… los mejores propósitos conviven con el pecado.
Con las del grano de mostaza y la
levadura, podemos recordar las veces que una palabra, o una pequeña acción o
gesto, ha hecho o nos ha hecho un gran bien.
Con las del tesoro escondido y la
perla de gran valor, podemos pensar en la alegría que nos llevamos si nos ha
tocado alguna vez un premio, o hemos recibido una buena noticia inesperada, o
hemos encontrado un chollo, una ganga; y pensar si para nosotros conocer el
Reino de los cielos, con todo lo que significa, es algo que vivimos como un
premio, algo muy bueno que nos ha sido regalado… y qué estamos dispuestos a
hacer para conservarlo, para que no nos lo quiten.
Con la de la red que recoge toda
clase de peces, podemos pensar en nuestra Iglesia, en cómo está abierta a
personas de toda cultura y condición; y, con la criba final de los peces,
también podemos reflexionar sobre cómo nos estamos preparando para el juicio de
Dios, al final de los tiempos.
Con la del padre de familia que
va sacando lo nuevo y lo antiguo, podemos pensar si en nuestra vida de fe
sabemos aprovechar tanto lo que hemos recibido de quienes nos han precedido
(enseñanzas, estilos, costumbres, tradiciones…); y si estamos abiertos a la
necesaria conversión pastoral, a adoptar nuevas formas, lenguaje, estilo… para
que el anuncio del Reino continúe hoy.
ACTUAR. –
¿He participado en alguna
experiencia inmersiva? ¿Me ayudó a vivir mejor ese momento? Cuando escucho una
parábola, ¿la veo como algo ajeno a mi vida y circunstancias, o me identifico
con ella?
En la 1ª lectura, Salomón pedía
“un corazón atento para discernir entre el bien y el mal”; y en la 2ª lectura,
san Pablo decía: “A los que aman a Dios todo les sirve para el bien”. Pidamos a
Dios también un corazón atento a sus parábolas para que las llevemos a la
práctica y todo lo que hacemos y decimos en nuestra vida cotidiana vaya
reflejando ese Reino de los cielos que Jesús vino a anunciarnos.