viernes, 10 de agosto de 2018

DOMINGO XIX DEL TIEMPO ORDINARIO


COMENTARIO AL EVANGELIO: 
Juan (6,41-51): “Yo soy” el pan de vida

1. El contraste entre la Ley del AT y la persona de Jesús es una constante en el evangelio de Juan. Frente a la Ley y su mundo, y especialmente frente a la interpretación y manipulación que hacían los judíos, el evangelio propone a Jesús como verdadera “verdad” de la vida. Por eso mismo, los autores de San Juan se inspiran en la Sabiduría divina a la hora de interpretar el AT y de lo que Jesús ha venido hacer como Palabra encarnada. En el AT se hablaba de la Sabiduría divina que habría de venir a este mundo (cf Pro 1,20ss; 8; 9,1ss; Eclo 24,3ss.22ss; Sab 7,22-8,8; 9,10.17) como Palabra para iluminar en enseñar la forma de llevar a cabo el proyecto salvífico de Dios. Por eso mismo, en este discurso de Jn 6 se tienen muy en cuenta estas tradiciones sapienciales como de más alto valor que el mismo cumplimiento de los preceptos de la Ley. Y en Jn 6 se está pensando que Jesús, la Palabra encarnada, es la realización de ese proyecto sapiencial de Dios.

2. El evangelio de hoy nos introduce en un segundo momento del discurso del pan de vida. Como es lógico, Juan está discutiendo con los «judíos» que no aceptan el cristianismo, y el evangelista les propone las diferencias que existen, no solamente ideológicas, sino también prácticas. Su cristología pone de manifiesto quién fue Jesús: un hombre de Galilea, de Nazaret, hijo de José según se creía ¿cómo puede venir del cielo? Es la misma oposición que Jesús encuentra cuando fue a Nazaret y sus paisanos no lo aceptaron (Mc 6,1ss). Las protestas de los oyentes le da ocasión al Jesús joánico, no de responder directamente a las objeciones, sino de profundizar más en el significado del pan de vida (que al final se definirá como la eucaristía). Pero ahí aparece una de las fórmulas teológicas joánicas de más densidad: yo soy el pan de vida. Y así, el discurso sapiencial se hace discurso eucarístico.

3. La presencia personal de Jesús en la eucaristía, pues, es la forma de ir a Jesús, de vivir con Él y de El, y que nos resucite en el último día. El pan de vida nos alimenta, pues, de la vida que Jesús tiene ahora, que es una vida donde ya no cabe la muerte. Y aunque se use una terminología que nos parece inadecuada, como la carne, la «carne» representa toda la historia de Jesús, una historia de amor entregada por nosotros. Y es en esa historia donde Dios se ha mostrado al hombre y les ha entregado todo lo que tiene. Por eso Jesús es el pan de vida. Harían falta muchas más páginas para poder exponer todo lo que el texto del evangelio de hoy proclama como “discurso de revelación”. El pan de vida, hace vivir. Esta es la consecuencia lógica. Casi todos los autores reconocen que estamos ya ante la parte eucarística de Jn 6.

4. Aparece aquí, además, uno de los puntos más discutidos de la teología joánica: la escatología, que es presentista y futura a la vez. La vida ya se da, ya se ha adelantado para los que escuchan y “comen” la “carne” (participación eucarística”). Pero se dice, a la vez, que será “en el último día”. Esto ha traído de cabeza a muchos a la hora de definir qué criterios escatológicos se usan. Pero podemos, simplificando, proponiendo una cosa que es muy importante. La vida que se nos da en la eucaristía como participación en la vida, muerte y resurrección de Jesús no es un simulacro de vida eterna, sino un adelanto real y verdadero. Nosotros no podemos gustarla en toda su radicalidad por muchas circunstancias de nuestra vida histórica. La eucaristía, como presencia de la vida nueva que Jesús tiene como resucitado, es un adelanto sacramental en la vida eterna. Tendremos que pasar por la muerte biológica, pero, desde la fe, consideramos que esta muerte es el paso a la vida eterna. Y en la eucaristía se puede “gustar” este misterio.

viernes, 27 de julio de 2018

DOMINGO XVII DEL TIEMPO ORDINARIO

COMENTARIO AL EVANGELIO
“Comieron, se saciaron y sobró”
1. El evangelio de hoy está tomado de San Juan. Sabemos que el c. 6 es una de las obras maestras de la teología y la catequesis de San Juan, y por ello se ha escogido este capítulo, que se nos servirá en cinco domingos para que la comunidad pueda enriquecerse con esta alta y hermosa catequesis del pan de vida. Hoy se nos lee el milagro (el signo, mejor) de la multiplicación, que sirve de introducción a toda la reflexión posterior. Es uno de los signos con los que está elaborada la narrativa del evangelio de Juan y que ha sido muy comentada entre los especialistas. En realidad es el que más semejanzas tiene con los relatos de la multiplicación de los panes de los sinópticos (cf Mc 6,30-44; 8,1- 10), aunque nos propone algunos detalles que pueden servir muy bien a la teología propia de este evangelista.
2. Estaba cercana la Pascua, la gran fiesta judía, lo que enmarca muy bien las pretensiones teológicas del evangelista. De hecho, hay algunos elementos que nos recuerdan momentos de la vida del pueblo en el desierto: las penurias, el hambre, la intervención de Moisés, el maná… Jesús pregunta a sus discípulos qué pueden hacer con tanta gente como les sigue e inquiere cómo darles de comer. Es como el relato de Eliseo de la primera lectura; y Andrés, uno de los primeros discípulos, señala, no inocentemente, a alguien que tiene como un tesoro en aquella situación: cinco panes y dos peces ¿se los puede guardar para sí? ¡No es posible!. Vemos que la solución del dinero para comprar pan para todos es imposible, porque el dinero muchas veces no es la solución del hambre en el mundo.
3. El milagro de Jesús consistirá precisamente en hacer que el pan se comparta y se multiplique sin medida. No se saca de la nada, sino de poco (aunque para aquél joven es mucho). Pero el joven no se lo ha guardado para sí, y Jesús ha hecho posible que el compartir el pan sea compartir la vida. La gente vio a Jesús como un profeta (otra referencia al texto de Eliseo) y considerando que querían hacerlo rey por este gesto extraordinario se marcho a la soledad. Lo que vendrá después será una reflexión de la teología de cómo Dios comparte su vida con nosotros, por medio de Jesucristo. ¿Es posible decir muchas más cosas de este relato o signo milagroso? No es útil hacer grandes alardes de tipo histórico sobre cómo han nacido este tipo de relatos de la multiplicación de los panes y qué hecho concreto y memorable sustenta una narración o una tradición como esta.
4. En este caso de Juan sabemos muy bien que a las pretensiones del evangelista, como es su costumbre, este “signo/sêmeion” (él no les llama milagros) le sirve de base y de apoyo para construir el extraordinario discurso del pan de vida, como el maná que viene del cielo, que ha de leerse en domingos sucesivos, y que vine a continuación de nuestro relato. Todas las aportaciones originales o difíciles que se han dado sobre el particular no nos llevaría ni a solucionar la historicidad de este tipo de hechos, ni a remediar el hambre en el mundo. Pero sí hay una cosa clara: sea así o de otra manera lo que sucediera en un hecho memorable de Jesús, entre sus discípulos y las gentes que le seguían, el hambre no se arregla con milagros ni con dinero. El camino es, como el texto lo pone de manifiesto: compartir lo que se tiene en beneficio de todos. ¿Podría ser de otra manera? ¡Desde luego que no! La Iglesia y la humanidad entera están llamadas a “reproducir” este milagro, este “signo” del compartir, entre tantos grupos y tantos pueblos que no pueden comer ni pagar la deuda que los empobrece. Otro tipo de lectura e interpretación de nuestro relato no tendría sentido hoy. La “apologética” del poder divino y extraordinario de Jesús o de Dios no daría de comer a tantos que hambrean lo necesario.

jueves, 5 de julio de 2018

DOMINGO XIV TIEMPO ORDINARIO

COMENTARIO DEL EVANGELIO
A lo largo de sus tres años de vida pública, Jesús no va consiguiendo que su evangelio del Reino de Dios sea admitido por el pueblo judío. Tampoco por sus paisanos de Nazaret. En efecto, Jesús no vuelve a su pueblo para hacer una visita a su familia y a sus compatriotas, sino para revelarles el evangelio que trae de parte de Dios. La compañía de discípulos le avala como un «maestro», como un “rabí”. La fama de Jesús como sanador y hacedor de milagros era conocida por los nazarenos. Así que las cinco preguntas que se hacen sus antiguos vecinos acerca del origen humilde de su familia, de su oficio como obrero de la construcción y de no haber sido discípulo de ningún doctor de la ley no están encaminadas a desacreditar su brillantez como maestro –que es como se ha interpretado siempre esta escena–. Casi con toda seguridad el rechazo de sus paisanos al mensaje de Jesús en la sinagoga de Nazaret fue debido a las cosas tan novedosas y revolucionarias que dijo: el Reino de Dios condensado en las Bienaventuranzas. Esto no encajaba con las creencias de la tradición familiar y con las del pueblo, que esperaban un mesías político y salvador del yugo imperial de los romanos. Por eso se asombraron, "estaban fuera de sí", se escandalizaron y se indignaron ante el discurso de Jesús. El Nazareno contesta al rechazo de sus paisanos con un dicho sobre los profetas, cuyos mensajes siempre fueron críticos con los gobernantes y con la vida de los judíos, como vemos en la primera lectura del profeta Ezequiel. "Ningún profeta es bien recibido entre los suyos" (Jer 11,21). La incredulidad y la hostilidad contra Jesús y contra los profetas provienen, pues, de lo crítico y de lo incómodo que resulta su mensaje. Por la misma razón, Jesús no hizo milagros entre sus paisanos, porque el fin de sus milagros no era demostrar el poder portentoso que tenía, su omnipotencia, para así poder acreditar sus palabras –aunque este el sentido con el que han sido entendidos y predicados los milagros desde la comunidad primitiva (cf. Hech 2,22) y por toda la tradición milenaria cristiana–. Los milagros que realizó Jesús eran expresión del Reino de compasión y de misericordia con el dolor de las personas. Por eso resultaban un escándalo para quienes rechazaban ese Reino de Dios. No es extraño que todas esas actitudes de los judíos y de los vecinos de Nazaret llegaran a producir el asombro de Jesús ante el rechazo de la nueva vida que él mostraba y predicaba.

     La mención de los discípulos al principio del relato tiene una gran importancia porque sirve de contraste con la actitud de rechazo de los nazarenos. Se dice que seguían a Jesús. En Marcos, el seguimiento no tiene principalmente el sentido físico de ir detrás, sino que fundamentalmente se refiere a que trataban de identificar su vida con la de Jesús (cf. Mc 2,15; 10,32; 15,41). Por ello, en Nazaret los discípulos aprendieron una lección muy importante de cómo iba a ser en el futuro la aceptación de su predicación sobre el Reino de Dios.

viernes, 15 de junio de 2018

ENCUENTRO DE ACOMPAÑANTES

¿Para qué?

El Encuentro Diocesano de Acompañantes, con el lema «Llamados a acompañar», quiere ser un espacio de comunión donde ahondar en esta tarea fundamental en la vida mental de nuestras comunidades parroquiales.
La Acción Católica General pone al servicio de las parroquias de Jaén toda su experiencia, su metodología y materiales concretos para ayudar a niños, jóvenes y adultos a encontrarse con Jesucristo y vivir la comunión con él, ayudándoles a convertirse en discípulos misioneros.

¿Para quiénes?

Los destinatarios de este Encuentro Diocesano de Acompañantes son:
1Catequistas que quieren dar pasos para que su quehacer sea cada vez más un acompañamiento de sus catecúmenos de modo que estos tengan una relación personal con el Señor y progresen en su proceso de fe.
2Monitores, animadores o acompañantes de grupos parroquiales que quieren conocer o profundizar la propuesta de la Acción Católica General.

3Cristianos que nunca han acompañado pero quieren descubrir las claves de este proceso. 
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4Coordinadores parroquiales de catequesis o de grupos diversos. xxxxxx xx xxxxxxxxx xxxxxxxxxxx xxxxxxxxxxxxxxx x

¿Cómo?

Por un lado, se trabajará la fundamentación del acompañamiento y la propuesta concreta que ofrece la ACG, con su metodología, materiales y recursos.
Se combinarán momentos de fundamentación en común con sesiones de trabajos en grupos, en los que se concretará la labor del acompañamiento en las diferentes etapas vitales:
  1. Niños (Jesús es el Señor).
  2. Adolescentes (Testigos del Señor).
  3. Jóvenes.
  4. Adultos.

sábado, 26 de mayo de 2018

DOMINGO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD

COMENTARIO DEL EVANGELIO
   Hoy es el domingo de la Santísima Trinidad. En él celebramos de un modo especial que Dios nos ha revelado su intimidad. De alguna manera, la palabra “Dios” se ha quedado pequeña para llamar al Dios que hemos conocido en Jesucristo. Gracias a Jesucristo hemos aprendido a llamar a Dios “Padre”. Padre suyo y Padre nuestro. El creador de toda la tierra se nos ha manifestado en Jesús como el padre cercano que se preocupa por la suerte de sus hijos. 
   También como aquel que no se conforma con ser obedecido servilmente, sino que aspira a ser amado. Jesucristo también se nos muestra como el que ha recibido del Padre todo el poder y la gloria. Jesucristo es todo (Dios de Dios) pero recibiéndolo del Padre. Por eso quien afirme que Jesucristo es menos que Dios Padre, está hablando mal del Padre. Reconocemos a Cristo como el Señor de nuestra vida y de toda la creación. Y reconocemos al Espíritu presente en nuestras vidas y motor de la vida de la Iglesia.
       El Espíritu Santo, el regalo eterno del Padre a su Hijo, ha sido derramado ahora sobre nuestros corazones, permitiéndonos participar de la misma vida divina. Solo queda conmoverse por el gran amor con que Dios nos ha amado y nos ha abierto el corazón para compartir su vida con nosotros.

sábado, 19 de mayo de 2018

DOMINGO DE PENTECOSTÉS.

COMENTARIO AL EVANGELIO

Hay una costumbre antigua que puede ayudarnos a entender el significado del don del Espíritu Santo. Se trata de la costumbre de “dejar algo en prenda”. Habitualmente estaba ligado a un préstamo. El receptor del préstamo “dejaba algo en prenda” como prueba de que devolvería lo prestado, en este sentido es equivalente al aval que hoy se requiere al solicitar un préstamo. También la prenda podía estar ligada con la marcha de una persona. Cuando alguien tiene que ausentarse podía dejar algo en prenda como garantía de que iba a volver. En el extremo, una persona podía quedarse “en prenda” de otra, como por ejemplo ocurre en la historia de José, cuando Simeón queda “en prenda, mientras sus hermanos van a llevar las provisiones a su tierra (Gn 42, 19s). Pues bien el Espíritu es la “prenda” de la salvación.
Jesucristo sube al cielo, es decir, participa de la gloria de su Padre, y ha prometido volver, para que nosotros también participemos de esta misma vida divina. Mientras viene nos deja “en prenda” su Espíritu Santo. Por un lado El Espíritu Santo es garantía de que Cristo es veraz (Él dará testimonio de mí, dice el Señor), y por otro, el Espíritu es ya participación en la misma vida divina. mientras caminamos por este mundo, a la espera del encuentro definitivo con Cristo, el Espíritu nos irá dando la vida que recibe del Padre, La vida de Cristo que Él ha querido compartir con nosotros.

sábado, 12 de mayo de 2018

VIGILIA DE PENTECOSTES

El próximo Sábado, día 19 de mayo, tendremos en nuestra Parroquia de San Félix de Valois, una Vigilia de Pentecostés.
Comenzará con la misa de 20:30 horas, a continuación habrá Exposición del Santísimo, donde realizaremos una Oración para pedir la Efusión del Espíritu Santo. Os esperamos

CURSO DE ACOGIDA ORGANIZADO POR EL ARCIPRESTAZGO

Mañana lunes, día 14 de mayo: segunda jornada del Curso de Acogida en la parroquia de Cristo Rey:

- Consecuencias Pastorales, a cargo de D. Francisco Rosales

- Actitudes básicas a cargo de D. Luis María Salazar

El horario será de 20:00 h.  a  21:30 h. 

Está dirigido a los feligreses de nuestras Parroquias.

DOMINGO VII DE PASCUA. ASCENSIÓN DEL SEÑOR

COMENTARIO DEL EVANGELIO

En este día de la ascensión se ponen de manifiesto algunas de las paradojas de la vida cristiana. Aparentes contradicciones que colocan al creyente en un equilibrio en el que sólo Dios puede sostenerlo.
La primera paradoja es Id y permaneced. Por un lado, Jesús nos invita a anunciar su evangelio a toda la creación, pero por otro nos anima a permanecer firmes junto a él. Ciertamente, el cristiano es misionero por propia naturaleza. Un cristiano que no anuncia el evangelio, que no sale de su zona de confort para adentrarse en la realidad de un mundo que necesita la buena noticia de la salvación. Pero no se puede ser misionero si no se es permanentemente discípulo. No podemos comunicar la gracia de la salvación si no le estamos permanentemente recibiendo del mismo Cristo. Hay que estar bien unidos a Cristo para que la vida de Cristo llegue al mundo. Por eso, el resucitado, que “sube al cielo” permanece entre nosotros.
Y esa es la segunda paradoja de este día. Que Cristo sube al cielo y permanece entre nosotros. Que Cristo se encuentra en la esfera de Dios, pero, a la vez, colabora con los evangelizadores acompañando con signos la predicación. Que tenemos que esperarlo, pero no nos podemos quedar mirando al cielo, porque tenemos una tarea que realizar en la que el mismo Cristo nos precede.
Es la presencia del Espíritu Santo en medio de la Iglesia la que supera todas estas contradicciones. Es el Espíritu, que El Señor envía desde el Padre el que permite encontrarnos con Cristo Glorioso y el que nos impulsa a la misión y el que nos mantiene unidos en medio de la diversidad, y el que nos sostiene en la espera de la plenitud prometida.
El día de la Ascensión es una invitación a esperar y suplicar el Espíritu Santo. Él nos lo enseñará todo, él nos permitirá reconocer la presencia de Cristo en medio de nuestra vida y él nos impulsará a la misión, mientras nos mantiene sólidamente unidos en Cristo.


lunes, 7 de mayo de 2018

DOMINGO VI DE PASCUA

COMENTARIO DEL EVANGELIO

Quizá  algunos  de  vosotros  hayáis  visto las fuentes de la Granja de San Ildefonso. Fuentes preciosas que conservan su instalación de agua desde que fueron construidas  hace  casi  tres  siglos.  Esta  instalación no funciona como las fuentes de muchos pueblos  y  ciudades,  en  las  que  un  motor vuelve a lanzar la misma agua que cae en la  fuente.  Aquí  el  agua  proviene  de  un gran  depósito  natural,   llamado  el  mar. Desde  allí  va  pasando  de  una  fuente  a otra por grupos la última.

Este sistema hace que todas las fuentes están  conectadas  al  manantial  pero,  por otro, el agua no se reutiliza y por eso apenas   si   pueden   encenderlas   porque   se “gasta” mucha agua. La  única manera de que las fuentes funcionasen siempre sería conectarlas a un manantial inagotable.

Es   precisamente   eso   lo   que   hoy   nos anuncia   el   evangelio.   Dios   Padre   es   la fuente  inagotable  del  amor  que  a  través de  Cristo,  muerto  y  resucitado  ha  sido conectado con la humanidad. Si permanecemos  unidos  a  Cristo  ese  amor  fluirá  a través nuestro, purificándonos, refrescándonos, llenándonos por completo y derramándose  inagotablemente  sobre  los  demás…

Con la fuente del amor tenemos al mismo tiempo la fuente de la alegría. Alegría de ser amados sin medida, hasta el extremo;  alegría  de  poder  amar  a  los  demás sin que ese amor se gaste ni nos desgaste, porque fluye serenamente del corazón de Cristo, empapado del amor del Padre. Hermoso para ser cierto, y nosotros sabemos que es cierto.

CURSO DE ACOGIDA ORGANIZADO POR EL ARCIPRESTAZGO


En la parroquia de Cristo Rey tendrá lugar los días 7 y 14  de  mayo,  en horario de 20:00 h  a  21:30 h,   un curso sobre la acogida en la Iglesia.  Está dirigido a los feligreses de nuestras parroquias. El programa será el siguiente:

-Fundamentos bíblicos y teológicos de la acogida 
-Experiencias compartidas

-Consecuencias pastorales de una cultura de acogida. 
-Destreza y gestos concretos de acogida.

lunes, 30 de abril de 2018

Vídeo Asambleas Parroquiales Pascua 2018

ASAMBLEA PARROQUIAL


  El próximo 16 de junio tendrá lugar la Asamblea diocesana. Con el fin de prepararla, desde la Vicaría de Evangelización se puede material interesante, con el objeto de ayudar al buen desarrollo de las Asambleas Parroquiales que la precederán.
  En estas Asambleas parroquiales se reflexionarán las propuestas que el Plan Pastoral diocesano expone para el próximo curso 2018/2019, centrado en la Evangelización. Se trata de que los miembros más activos de la comunidad cristiana seleccionen acciones, y vean cómo llevarlas a cabo, busquen las personas responsables de las mismas y destinatarios de éstas, al tiempo que sugieran a la Diócesis o a los Arciprestazgos acciones concretas.
  Las acciones proyectadas servirán para diseñar el Plan Pastoral Parroquial, y serán comunicadas al Consejo de Pastoral Arciprestal y a la Vicaría de Evangelización, que se valdrá de todo el material recopilado para la preparación de la Asamblea diocesana.
  En nuestra parroquia, San Félix de Valois, la Asamblea Parroquial tendrá lugar el  sábado 5 de mayo a las 18:00, a la cual estamos todos invitados, con el siguiente orden del día:
1.    Acogida y presentación.
2.   Oración.
3.   Reflexión por grupos de las encuestas proporcionadas. Cómo los temas se han desarrollado a través de seis encuestas, en principio, se necesitarán seis miembros del Consejo Parroquial que quieran actuar como secretarios de los grupos, facilitando el debate y la comunicación, y tomando nota de lo expuesto. Si estáis interesados, comunicarlo directamente haciéndoselo saber a D. Luis María, gracias.
4.   Puesta en común.
5.   Celebración Eucarística.
6.   Ágape en el patio superior.

PASCUA DEL ENFERMO

Con  motivo  de  la celebración de la Pascua  del  Enfermo, en la parroquia, celebraremos una  Eucaristía a las 18,00 horas, el próximo domingo día 6 de mayo,  en la que se administrará el Sacramento de la Unción de Enfermos, a aquellos mayores y  aquejados que lo deseen.

PRIMERAS CONFESIONES

La primera confesión de los niños de 3º curso de catequesis se realizará el miércoles día 2 de mayo a las 17'30h.