martes, 13 de septiembre de 2016

UN ADIOS AGRADECIDO

El pasado día cuatro de septiembre se cumplían nueve años  de ser vuestro párroco en esta querida comunidad de San Félix de Valois, y el domingo próximo, día dieciocho de septiembre, a las veinte horas, celebraré la Eucaristía para despedirme de vosotros. El motivo, mi quebrada salud.
Al comienzo  de este verano hablé con el recién llegado Sr. Obispo, Dº Amadeo, al que le comuniqué, que a partir del próximo mes de septiembre tendría que dejar la parroquia, porque así me lo aconsejaba la doctora que me hacía el seguimiento de la enfermedad, y mi apreciación personal.
El lunes, día diecinueve de septiembre, en la Eucaristía de las ocho de la tarde, se hará cargo de esta parroquia D. Luis María Salazar García, vuestro nuevo párroco. Yo me iré a la residencia del Seminario, y me dedicaré a cuidar mi salud, a leer y rezar. Contad siempre con mi recuerdo y mi oración. Yo espero otro tanto de vosotros.
Cuando llegué a esta comunidad, dejaba la tarea de Rector del Seminario. De nuevo volvía a lo que siempre me había atraído de una manera especial, presidir una comunidad parroquial.
Venía lleno de ilusión y con muchas esperanzas, con renovados proyectos en la cabeza y en el corazón. El tiempo ha transcurrido velozmente, y ahora comienzo una nueva etapa, abrazado al misterio de la cruz.
Me tocó recoger la cosecha del trabajo de tres grandes párrocos: D. José María García Bario, D. Pedro Cámara Ruiz (los dos en la casa del Padre) y D. Tomás Jurado Lérida. Y la de muchos Vicarios Parroquiales, que sembraron con generosidad y amor el Evangelio, y a mí me tocado preparar una nueva sementera, y otros recogerán sus frutos.
Doy gracias al Señor por estos nueve años que he estado con vosotros. El Dios, Padre de misericordia, me ha animado y confortado en los momentos de dificultad y duda, y me ha llenado de paz y calma, cuando todo sonreía y salía bien.
Quiero también dar gracias a los miembros de los consejos Parroquiales de Pastoral y de Economía. Con sus aportaciones me han ayudado a buscar lo bueno y más acorde con el Evangelio, aunque a veces el discernimiento haya resultado difícil y doloroso.
Gracias a los diversos grupos de los tres sectores de pastoral: Evangelización, Liturgia y Caridad, porque sin vuestra colaboración no hubiera sido posible conseguir las metas propuestas.
Gracias a esas personas, que de manera callada y humilde han prestado un valioso y efectivo servicio a la parroquia, y que solo Dios conoce.
Gracias a los que con una sana crítica, habéis puesto en práctica la corrección fraterna dentro de la parroquia, “porque los trapos sucios se lavan dentro de casa”
Quiero también pediros perdón, por mis fallos, que sin duda los he tenido, mis limitaciones, mis debilidades, que ha podido desilusionar a defraudar a algunos.
Pido a San Félix de Valois, titular de la Parroquia, que os siga fortaleciendo y rompáis las cadenas que tanto esclavizan. Finalmente pido a la Santísima Virgen María, Madre de Dios y madre nuestra que cada día “vuelva a nosotros, esos sus ojos misericordiosos” y “nos muestre a Jesús, fruto bendito de su vientre”
Santos Mariano Lorente Casañez