viernes, 19 de enero de 2018

DOMINGO III DEL TIEMPO ORDINARIO

Comentario del Evangelio de San Marcos 1, 14-20    
   El arresto de Juan sirve de pistoletazo de salida para el ministerio de Jesús. De esta manera la vida y la misión de Jesús quedan enmarcadas, ya desde el principio por el signo de la persecución. La vida entregada de Jesús culminará cuando también él sea encarcelado y ajusticiado.
    La vida y la predicación de Jesús están totalmente centradas en el Reino de su Padre. Dios es Señor y está cerca de nosotros. No debemos servir a otros poderes, sino a aquél que nos ama entrañablemente y nos entrega a su Hijo para nuestra salvación.
   En esta misión, Jesús no quiere ir solo, desde el principio convoca a otros para que le sigan y para que colaboren en su tarea. Dos palabras resuenan con fuerza en la vocación de los primeros discípulos “Inmediatamente” y “dejaron”. Solo hay algo verdaderamente urgente, responder a la voluntad de Dios. Todo lo demás puede esperar. Solo hay algo verdaderamente necesario, responder a la voluntad de Dios. Todo lo demás es posible dejarlo.