domingo, 27 de noviembre de 2016

El Adviento y la evangelización

     Comenzamos el tiempo de adviento y con él un nuevo ciclo litúrgico. No se trata de “un año más”, sino de una oportunidad nueva y única.
     Los paganos pensaban en un tiempo cíclico, que no venía de ninguna parte ni iba a ningún lugar. La fe cristiana introduce, sin embargo un punto de inicio (la creación) y un punto final de la historia (la venida del Señor).
     Cuando los cristianos hablamos de la creación no defendemos que los relatos del génesis sean un tratado de historia natural. Hoy la fe cristiana se sabe perfectamente compatible con la idea de un mundo en evolución en el que por los mecanismos que sean (el big bang y la evolución parecen los más probables) la realidad comienza a desplegarse.      La fe en la creación no se refiere al modo cómo ocurrieron las cosas, sino al porqué de su existencia. Sostenemos que todo comienza a existir y, sobre todo, que todo se mantiene en la existencia no por casualidad, sino por la voluntad amorosa de un Dios que nos ama.
    Pero, sobre todo, los cristianos entendemos que la historia tiene un final y que ese final es Cristo. Este tiempo es el momento propicio para colocar nuestra vida en línea con la verdadera dirección de la historia, en línea con la vida de Cristo, que viene con poder para llevarla a su plenitud.